Rememorando mis raíces...

Hoy estoy nostálgica, quizá porque charlé con un amigo que no ha tenido tanta suerte en el amor y en parte me hace recordar como me sentía yo misma antes de conocer a mi Fede. Se que es dura la soledad, pero pienso que nunca hay que bajar los brazos. Existe una persona para cada uno de nosotros, lo que sucede es que a veces demora en llegar y uno se cansa de esperar.
Es por eso, que hoy voy a subir una reflexión que hice cuando me sentía sola y añoraba un amor... al final se cumplió lo que puse alli, llegó mi principe azul :)
CUANDO NIÑA…
Siempre quise creer que los cuentos que nos contaban de niños, eran ciertos. Mirar al infinito e imaginar como sería mi príncipe azul. Observar a las estrellas y pensar que cada una de ellas es el lucero de un ser querido que nos está cuidando. Querer encontrar a la rana que al ser besada se transforma en caballero. Pensar que por las noches iba a venir el Ratón Pérez a visitarme. Tener el anhelo de viajar al Polo Norte a visitar la fábrica de juguetes de Papá Noel. Que cuándo era invierno y escuchaba un sonido en el pasillo, era un fantasma que me venía a asustar porque me porté mal. Asegurar que los gatos tienen nueve vidas. Imaginar que cuando fuera grande todos mis sueños de pequeña se iban a volver realidad…
Pero nunca nada es como nos cuentan. Las ranas nunca son besadas y esos ruidos siempre tienen explicación. Las estrellas son meros astros gravitando en el espacio, el Ratón Pérez es un cuento de Luis Coloma, en el Polo solo hay osos y pingüinos, los gatos son tan mortales como el resto de los seres, el príncipe azul es un personaje de otra época y los sueños…vaya…los sueños rara vez se vuelven realidad…
Las únicas verdades que se pueden asegurar son que nacemos y tenemos la posibilidad de traer nueva vida al mundo, que crecemos y vemos como los otros crecen, que morimos y dejamos morir, que construimos nuestra propia vida y dejamos que otros construyan la nuestra….pareciera que todo fuese una dualidad, porque todo lo que nos sucedió a nosotros, también les sucede a los demás; pero donde parece romperse esta regla es en el amor, porque amamos, pero no siempre somos amados…
¿Por qué la naturaleza quiso romper todos los esquemas en un tema tan delicado, tan íntimo? ¿Será tan solo un defecto más porque la Creación no es perfecta? ¿O será una especie de signo que nos alerta que lo mejor está por venir? Yo prefiero inclinarme por esto último. Podrán mostrarme y demostrarme verdades innegables, pero nadie podrá quitarme mis sueños. Creo en los milagros, creo en la magia. Me gusta tener la ilusión de que por algo se dan las cosas, y si con tal persona no se puso dar es porque mi príncipe azul no se encontraba en su ser y debía buscarlo por otro lado. Si es necesario seguiré buscando cuerpo tras cuerpo, incluso besando ranas hasta encontrar a mi Caballero Andante…ese mismo que me contaron de niña…

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